sábado, 24 de octubre de 2009

Ideas de vestuarios








Sara y Abraham












Lot, hijas y esposa











jueves, 22 de octubre de 2009

MAÑANA VIERNES 23/10 SE ENSAYARÁN LOS LIBRETOS NUEVOS, Y AJUSTAREMOS LOS PERSONAJES DE ACUERDO A LOS CAMBIOS. (LA HISTORIA "JOSÉ ES VENDIDO POR SUS HERMANOS" NO SE MODIFICAN PERSONAJES. QUEDA IGUAL)

NUEVO LIBRETO (2)

Narrador: Después del diluvio, la gente obedeció a Dios por un tiempo, pero al pasar las generaciones, cada vez lo obedecían menos.

(Lot y los dos extranjeros en escena)

Lot: Bienvenidos a Sodoma, extranjeros, mi nombre es Lot. Pueden hospedarse en mi hogar, mientras están de visita aquí.

(tres hombres observan la escena)

Hombre 1: ¿Vieron a esos dos extranjeros? Se hospedan en la casa de Lot.

Hombre 2: Vamos por ellos. Podemos pasar un tiempo divertido.

(Se detienen frente a la casa de Lot)

Hombre 1: ¡Escucha Lot! Entréganos a esos hombres. Tenemos planes para ellos.

Lot: No, márchense. Mientras se hospeden aquí están bajo mi protección.

Hombre 3: Entréganos a esos hombres o entraremos por ti.

Narrador: Toman a Lot, pero algo inesperado sucedió...

Hombre 2: ¿Qué sucede?

Hombre 3: Mis ojos... ¡No puedo ver! ¡Auxilio!

Hombre 1: Los extranjeros son ángeles. Ellos nos han herido los ojos.

Ángel 1: Toma a tu familia y márchate de la ciudad. Dios va a destruir Sodoma y Gomorra. Hay demaciado pecado y maldad en estas dos cuidades. (Le habla a Lot) ¡Vamos, debes marcharte ahora!

Narrador: Los ángeles toman a Lot de la mano y lo llevaron junto con su esposa e hijas fuera de la ciudad.

Ángel 2: No miren hacia atrás. Si lo hacen, también morirán.

Narrador: La esposa de Lot no pudo resistir. Y cuando miró a su antiguo hogar, se convirtió en una estatua de sal. Lot y sus dos hijas corrieron lo más rápido que pudieron.


NUEVO LIBRETO

Narrador: Isaac creció y se casó con Rebeca. Sus hijos gemelos eran Esaú y Jacob. Esaú era el mayor. Le gustaba la caza y era el favorito de su padre. Jacob prefería quedarse en casa, y era el favorito de Rebeca.

(Entran Esaú y Jacob)

Esaú: Como hijo mayo tengo la primogenitura, y eso significa que un día gobernaré la tribu. Tú me servirás toda mi vida.

Jacob: ¡Ja! Ya veremos si ese día llega.

Isaac: (desde dentro) ¡Esaú!

Esaú: Si, padre.

Isaac: Esaú, hijo mío, pronto moriré. Caza algo y cocínalo como a mí me gusta. Después que lo coma te daré la bendición del primogénito

Rebeca: (corre y grita) ¡Jacob, pronto!. Tu padre está listo para dar la bendición del primogénito. Vístete con la ropa de Esaú mientras preparo el guisado como a tu padre le gusta.

Jacob: Madre, Esaú es velloso y mi piel es suave. Aún con su mala vista, papá reconocerá que no soy Esaú.

Rebeca: Te preocupas demasiado. Voy a coser pieles de cabritos y te las pondrás sobre tus brazos y cuello. Tu padre creerá que eres Esaú si hueles y te siente como él.

Jacob: De acuerdo, madre.

Narrador: Entonces se llevo a efecto el plan de Rebeca.

Jacob: Padre, aquí está tu guisado. Come y dame tu bendición.

Isaac: ¿Quién eres?

Jacob: Tu hijo primogénito, Esaú.

Isaac: Suenas como Jacob, pero tus ropas huelen como Esaú. Y tu piel es vellosa como la de Esaú. Recibe la bendición: Que las naciones te sirvan. Que los pueblos se inclinen ante ti. Malditos los que te maldicen, y benditos los que te bendicen.

(Sale Jacob y abraza a su madre. Juntos observan desde un costado agazapados a Esaú que llega con el plato de comida para su padre)

Esaú: Padre, aquí estoy con tu comida. Come, por favor, y luego dame tu bendición.

Isaac: ¿Quién eres?

Esaú: Tu hijo Esaú.

Isaac: Oh no, he sido engañado. Tu hermano te ha robado la bendicion.

Esaú: Por favor, padre, dí que tienes una bendición para mí también.

Isaac: Servirás a tu hermano, pero un día lograrás alcanzar tu libertad.

Narrador: Rebeca envió a Jacob a la casa de un tío a buscar esposa. Sólo podría regresar cuando Esaú se hubiera calmado. Jacob, entonces se marchó hacia Harán. Jacob tuvo doce hijos. José y Benjamín eran los menores, y los preferidos porque su madre, Raquel, era la esposa favorita de Jacob.


NUEVO LIBRETO (El sacrificio de Isaac)

Narrador: Dios le prometió a Abraham que tendría muchos descendientes. Abraham era un anciano y tenía un solo hijo, Isaac.

(Sara en una silla trabaja con hilos. Abraham camina muy despacio y mirando devastado.)

Sara: Abraham, ¿Qué ocurre?

Abraham: (cansado) Nada, Sara, el niño y yo sólo vamos a dar un paseo a la montaña.

Sara: ¿Un paseo a la montaña? ¿Qué montaña? Las montañas estan muy lejos, ¿Qué es todo esto?

Abraham: Déjame solo, Sara.

Sara: ¿Dejarte en paz? Abraham, tienes mas de cien años de edad. No tienes edad para dar un paseo a las montañas.

Abraham: (con firmeza pero con esfuerzo evidente) Dios me dijo que fuera a las montañas e hiciera un sacrificio, asi que iré.

Sara: ¿Un sacrificio? Bueno, supongo que si Dios lo manda, tú debes obedecer. Le diré a los siervos que lleven un poco de madera y un cordero.

Abraham: Eso no será necesario. (Se sienta en un asiento)

Sara: Abraham, sabes que ya no tienes edad para preparar la leña y el fuego de un sacrificio en la montaña. Alguien debe ir contigo. Supongo que habrá un montón de rocas alrededor de la construcción del altar.

Abraham: Bueno, me acompañará un siervo y él llevará la madera cortada.

Sara: (interrumpe) ¿Dios te dirá qué animal deberás sacrificar?

Abraham: (suspirando) Sí.

Sara: ¿Y bien? ¿Qué animal será sacrificado?

Abraham: A Isaac.

Sara: Si, Isaac puede llevar cualquier animal. No obstante, debería estar contigo en caso de que necesite ayuda, pues no posee la información suficiente de cómo agradar al Señor con un sacrificio... (Abraham llora en silencio) ¡Abraham! (Se arrodilla a sus pies) ¿Qué pasa? Porfavor, dime. Tal vez yo pueda ayudar, nada puede ser tan malo que, no podamos afrontarlo juntos.

Abraham: Sara, no entiendes. Dios quiere sacrificar a Isaac.

Sara: ¡Sacrificar a Isaac! No, debes haber oido mal. Dios nunca te pediría eso. Isaac es nuestro hijo y él es el cumplimiento de la promesa de Dios para nosotros. ¿Por qué Dios nos pide que lo mates?

Abraham: (frustado) No sé, Sara. Yo no siempre entiendo lo que Dios pide. Yo sólo sé que estoy comprometido a obedecerle. Dijo que sacrificara a mi hijo. ¿No crees que le pregunté a Dios si había oido mal? ¿No crees que estoy tan sorprendido como tú?. El me dio una orden, tengo que obedecer.

Sara: Pero, Isaac era lo que Dios nos prometió. Su nacimiento fue un milagro. Eso fue hace casi dos décadas atrás. Ciertamente Dios no pide tanto de un hombre.

Abraham: (enojado) Fue la promesa de Dios, y él es de Dios, entonces puede hacer lo que quiera. Isaac es mi corazón. Pero si el Señor ordena esto, voy a obedecer. No hay nada mas que decir.

Sara: Oh, Isaac, hijo mío. (Ambos se sientan en silencio) ¿Qué vas a decirle? ¿Cómo vas a conseguir que esté de acuerdo con esto? Él es mucho mas fuerte que tú, ¿Cómo lo atarás en el altar, si se resiste?

Abraham: (cansancio) No sé, Sara. Tendré que dar un largo paseo para pensar en la mejor forma de hacerlo. Ordena a los siervos que reúnan la madera. (Sara comienza a salir, poco a poco) (Largo silencio) Sara, hubiera sido mejor haberte ahorrado este dolor.

Sara: No, es mejor asi. Oraré por ti e Isaac. (Pausa) Abraham, ¿Estás seguro de que no has cometido un error?

Abraham: No, Sara, no hay error. (Mirando al cielo) Dios, yo no sé cómo voy a hacer esto. Mi hijo, mi Isaac. Pero como me lo has mandado, yo obedeceré.


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Sirviente 1: ¿Por qué Abraham no nos lleva a ninguno de nosotros?

Sirviente 2: El se ve muy triste, e Isaac parece confuso.

Narrador: Mientras subían al monte, Isaac no pudo continuar callado.

Isaac: Padre...

Abraham: Dime, hijo.

Isaac: Dijiste que íbamos a ofrecer sacrificio a Dios. Aquí tenemos el fuego y la leña, pero ¿Dónde está el cordero para el sacrificio?

Abraham: Dios proveerá el cordero para sacrificarlo. Aquí es donde Dios desea que edifiquemos nuestro altar.

Isaac: (pensativo y mirando al suelo) Jamás había visto a mi padre así. Hasta parece estar triste por ofrecer sacrificio a Dios. Siempre está alegre y feliz al adorar.

Abraham: ¡Isaac!

Isaac: ¿Sí, padre?

Abraham: Tú eres la ofrenda que Dios me ha dado.

Isaac: Pero padre...

Abraham: (lo abraza) Confía en Dios, hijo mío.

Narrador: Abraham amarró a Isaac y lo acostó sobre el altar. Lentamente levantó su cuchillo para sacrificar a su hijo, pero...

Angel: No lo hagas daño al niño. Ahora sé que temes a Dios. No me negaste a tu hijo. Tu único hijo.

Narrador: Abraham alzó los ojos y vió un carnero trabajo en un arbusto. Desató a Isaac y juntos sacrificaron al carnero a Dios, alabándolo y adorándolo.